miércoles, 11 de febrero de 2009

11 monos

Mono, na (cf. maimón) m. f. Animal mamífero parecido al hombre. V. Primate. La definición tomada del diccionario Quillet no podía ser más corta, pero poco útil: lamentablemente otros animales caen en la misma categoría, y se confunden monos a otros, sobre todo cuando sacan la pistola en Huazalingo.

Monotema. En días pasados, el flamante tesorero del municipio de Ixmiquilpan anunció que Zuñiga, expresidente municipal, no robó, tampoco desvió recursos, pero que abría que procesarlo porque hizo obras sin autorización. Después de brillante intervención se rascó la cabeza, rodó sobre sí mismo y se despidió bailando del auditorio.

Monóculo, no cabe aquí ningún comentario.

Monopolio, juego de mesa de 2 a 6 jugadores en el que sólo gana Slim. Los conservadores adoraban el monopolio de la iglesia, hoy sólo pretenden tener el monopolio de la impunidad.

Monolítico, de mono, uno, solo o único; lithos, piedra y PRI, Partido de estado (voz arcaica en uso en todas las regiones del estado).

Monocromático, de un solo color. V. Gobierno de Enrique Peña Nieto. Curiosamente se dice rojo cuando suena más a azúl. Lamentablemente los hidalguenses ya vimos a ese señor y sus brigadas en las últimas elecciones.

Monólogo, forma que adopta el diálogo impulsado por Felipe Calderón. La denominación es el único punto de acuerdo de académicos, empresarios, jefes de Estado y políticos acerca de la crisis, que por otro lado, tampoco existe para el gobierno federal.

Monoteísmo, el que cree en un sólo dios. Los coordinadores regionales de los cuales la ciencia todavía no explica si su comportamiento se debe a la inocencia, la ignorancia o la confusión.

Monomanía, especie de locura o preocupación por un sólo asunto. El reparto de despensas, única fuente para adjudicarse el triunfo en las elecciones.

Monótono, el color de la vida en la megalópolis que se pretende construir de Pachuca, Ciudad Sahagún y Tula a la ciudad de México. Lo gris se compensará con el verde de los billetes de las constructoras, desarrolladores y políticos.

Monosilábico, que consta de una sóla sílaba. En realidad es una contracción de “sí, señor presidente”, “sí, señor gobernador” y muy pocas veces de “sí, señor presidente (municipal)”.

viernes, 6 de febrero de 2009

Dos turismos

Respeto mucho a Cayetano Lavalley, arquitecto preocupado por el rescate del patrimonio cultural del estado y de nuestra capital, además de funcionario honesto, se preocupa por la organización social. Derivada de su preocupación participa en el Colegio de Arquitectos del Estado. La agrupación ha vivido siempre bajo la presión de los grandes constructores, pero nadie afirma, en el caso de Lavalley, que ese sea uno de sus signos.

Por eso puedo disentir públicamente con él. En días pasados afirmó que los usos y costumbres detenían el desarrollo de las comunidades, en concreto en su relación con la secretaria de turismo y los proyectos que ésta propone. La forma de desición de las comunidades puede retrasar algunos proyectos, pero estas formas las han protegido, y en aquellas comunidades en los que los usos y costumbres van desapareciendo, las comunidades van teniendo el mismo fin. El turismo suele ser depredador, destruye a las comunidades, acaba con sus recursos naturales y convierte su tradición en una farsa, por lo que, motivo de otro artículo, sólo basta decir que algunos proyectos más que mejorar la vida de los hombres y mujeres de las comunidades la destruyen. No todo el turismo, y en el estado tenemos los dos ejemplos.

Tenemos el caso de Katyna de la Vega, hija de un exgobernador chiapaneco, que llevaba o lleva 11 proyectos de centros históricos en el estado. Este trabajo es a destajo, y esta alejado del cuidado, el amor y hasta la pasión con la que participan o se preocupan por su destino historiadores, académicos, ciudadanos y arquitectos (de los cuales Lavalley es un ejemplo a seguir). Por ejemplo, el método para la selección de la paleta de colores (por lo menos como se planteó en Pachuca hace algunos años) es conforme a una encuesta que consensa prácticamente la misma gama de color para centros, historias y climas diversos. En Tula se destruyen vestigios arqueológicos en el paseo Quetzalcoatl y se uniforma lo que era distinto, además de los problemas de ejecución, como el de colocar primero el concreto estampado, y luego abrir la calle para introducir el drenaje, el problema es que no se deben de maquilar estos trabajos.

En cambió otros proyectos que no han sido publicitados por el gobierno estatal, pero que el mismo los impulsa, modifican el ingreso, están operados colectivamente, se adaptan al entorno cultural y natural, son fuente de empleo y respetan la dignidad de las comunidades, no las convierten, como hacen otros, en esclavos de su propia cultura. Es el caso de proyectos en Atlapexco y en Calnali (Atempa) donde crean instalaciones hoteleras de mayor calidad de las que puede ofrecer Huejutla. Este trabajo esta realizado por la misma secretaria de turismo. Por allí debemos transitar. No en cambio, como en Tula, donde se tiende a construir un Disneylandia, que por otro lado no busca el visitante de las zonas arqueológicas. Sergio Camarena, ex director ya del centro INAH-Hidalgo, aparentemente fue cesado por dar a la luz pública que el proyecto no contaba con los permisos respectivos. Si se confirma la noticia, se estaría avanzado en el camino de la Vega. Si los usos y costumbres estuvieran en uso en estos lugares, no se detendría el desarrollo, se detendría la destrucción de nuestro patrimonio cultural. Hay algo que aprender de las comunidades indígenas y de sus tradiciones. El gobierno de Hidalgo debe instruirse de ellas, no destruirlas.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Cambalache

Dedo flamígero en todo lo alto, ceño fruncido, voz grave y un mayor descaro, el diputado Mario Escamilla, convertido en principal acusador de José Manuel Zúñiga Guerrero, ex alcalde de Ixmiquilpan, alzó la voz. Las despensas ya las había levantado durante su campaña en un acto donde estuvo presente El huarache, periódico local de Ixmiquilpan, el cual publicó un artículo favorable al entonces candidato. No recuerdo el texto, pero su mejor ángulo, captado por la lente del fotógrafo (seguramente seguirá siéndolo en el futuro), fue aquel en el que se le muestra entregando una despensa donde se lee: “Programa invernal. DIF estatal”.

En esta ocasión el público fue sustancialmente distinto, no lo constituían las masas necesitadas, dispuestas por la pobreza extrema a cambiar su voto por un poco de aquello que les ha sido negado durante siglos, sino reporteros, políticos y por lo visto todo aquel que forma opinión pública en el estado. El señor diputado alzó la voz, yo no lo escuche, pero ese es el sentido figurado. Señaló que Zúñiga utilizo los recursos del erario en la campaña a la presidencia municipal, lo cuál proviniendo del PRI es mucho decir, sobre todo en esta ocasión, en que el dinero broto literalmente de los veneros que nos dejó el Diablo (los excedentes petroleros) y se derramaron en todo lo ancho, largo y alto de la geografía estatal.

José Manuel Zúñiga tendrá muchos defectos, pero ciertamente en la campaña a la presidencia municipal hubo un reclamo generalizado de sus compañeros, exigía, como en todo su trienio, tiempo completo, más allá del horario de trabajo. Lo cuál impidió que militantes del PRD, pero que eran funcionarios municipales, apoyarán fuera de su horario a su candidata. Hasta el último momento exigió más a sus compañeros del PRD que a otros empleados.

José Manuel Zúñiga es indígena, nació en La Otra Banda, barrio de Ixmiquilpan, de padre agricultor, estuvo en el Mexe del 71 al 75 donde entro porque tenía hambre, según confesó hace varios años. Ha sido profesor en Tecozautla, Cardonal, Tasquillo, Ixmiquilpan y Tlahuiltepa (donde fue inspector). Miembro activo en su época del Concejo Central de Lucha del Magisterio (CCL), fue en su momento, según las palabras del propio Andrés Manuel López Obrador cuando era presidente nacional del PRD, el mejor presidente del PRD en los municipios.

Durante su gestión se dedicó a las obras de servicio por comunidad. Bajó recursos (término preciso, puesto que los recursos hoy no llegan a los municipios directamente, sino que Dios los ha puesto en lo alto, en las manos de los gobiernos federal y estatal, de donde las oraciones y comportamiento de los de abajo determinan los montos, los tiempos y hasta los usos). 500 millones, para ser exactos, se dedicaron a la inversión.

Por supuesto Zúñiga es terco, pero sin la persistencia no se puede avanzar en Ixmiquilpan, además es orgulloso, lo cual era de esperarse en un hombre que ha avanzado contra la pobreza, el charrismo sindical y los grupos políticos priístas de Ixmiquipan. Pero ciertamente no es un ladrón. Desde hace 6 presidentes municipales, en Ixmiquilpan los ex alcaldes terminan con hotel o gasolinera. Desde 6 meses, antes de terminar su mandato, Zúñiga prácticamente no cobraba, dejaba su sueldo para pagar las necesidades del municipio. Ahora, por supuesto hay muchos señalamientos en su contra. Hay 18 y 21 millones que se confunden y se utilizan hasta la naúsea. 18 que el gobernador prometió otorgarle públicamente durante su gestión, pero que hoy todavía no son liberados. Los 18 millones de pesos se destinarían al agua, la edificación de delegaciones, electrificación, aulas, canchas y caminos, ¡las cuales sí se realizaron! Por supuesto con crédito o préstamo esperando se cumpliera la promesa. Por eso los otros 21, que son los observados por el organismo de fiscalización, en su mayor parte se derivan de esos 18, son observaciones por puentear, esto financiar una obra internamente mientras llegan los recursos (lo cual hacen todos los gobiernos). Los 21 ( que incluyen los recursos prometidos) si se ejercieron y se sabe a que se destinaron: 11 a electrificación, 6 a carreteras, 2 al programa Habitat y el resto en becas. Todo prácticamente paso por la CFE y las licitaciones de gobierno del estado.

Seguramente ahora saldrán nuevas acusaciones, irrelevantes en medio del mar de despensas, block, cemento, láminas y dinero en efectivo de la elección de estado. Querrán cavar su sepultura. Lo cierto es que su sueldo lo ha prestado desde hace 6 meses a la presidencia, por lo que sin poder pagar la renta se fue a la casa familiar. Todos saben de su honradez, seguramente acusaran cambios de partida permitidos a otros. La paradoja es que los corruptos que saben proteger bien sus huellas, persigan a un hombre que no ha robado. Esto no escapa a la percepción de la gente. En el PRD no necesitamos otro mártir y el estado debe de proteger a uno de sus mejores hombres. La paz se consigue a través de la justicia y no de la simulación. ¡Que tiempos aquellos, Don Porfirio!