Un sistema tan desigual como el mexicano crea sus demonios, los cuales pueden ser de lengua larga, cornamentas y cola retorcidas. Cuando se pretende destruir ese sistema corrupto se precisa de alianzas amplias, que incluyen algunos de los productos más acabados de ese sistema. La única justificación para hacerlas es que en efecto se va a destruir la fuente de los males y no sólo algunos de los actores que la integran. Así, la suma de estos actores es para que ya no se produzcan más como ellos. Quien quiera discutirlo en términos éticos tiene necesariamente que platearse si esas alianzas son necesarias para destruir la corrupción y si, al no hacerlas, la podredumbre continuará.
Es un asunto de decisión estratégica primero, para conseguir un objetivo, y táctica, con quienes y como va construyendo. La primera depende de cuanta fuerza es posible reunir, entre más competida sea la pelea más acuerdos se precisarán. En esto ni una fuerza está sola en México, todas reúnen las fuerzas que pueden. De lo segundo uno esperaría que estas asociaciones serán mejor entre menos malos sean los actores y entre más fuerza aporten a la contienda.
¿Qué debe hacer uno?
Primero, si está convencido de que es posible el cambió, apoyar a quien lo represente a pesar de las asociaciones que se van realizando. No es raro que quien más ataca a los actores cuestionables sean los miembros del mismo sistema que los crearon, taparon, apoyaron o fueron sus cómplices pero que ahora cuestionan por cambiar de bando.
Segundo. Comprender las críticas que hacen quienes han estado en contra de actores cuestionables, de quienes los han combatido. Estos son distintos de los que gastan millones de pesos para señalar a algunos de los muchos que abandonaron sus filas y, al contrario de quienes forman parte del sistema sus objeciones merecen respeto.
Tercero. No dejar de señalar que, si bien son necesarias las alianzas, se debe de mantener el objetivo, está si es una exigencia para quien encabeza, sobre todo si llega a ganar.
Cuarto. Cuando estos actores son negativos, se acepta el apoyo, se debe señalar la necesidad del apoyo, pero sin dejar de decir que representan lo contrario a lo que se busca. Esto tiene un doble objetivo, que estos actores y la opinión pública estén atentos y, por otro lado, hacer un contrapeso a la toma de estas decisiones de las dirigencias, que se perciba el conflicto para que se razone bien cuando son necesarias, sino, el abuso de esta práctica puede terminar por hacer estériles sus resultados.
Quinto. Cuando estas asociaciones no aportan a la acumulación de fuerzas es necesario señalarlo, porque haciendo el gasto, la pena será más grande si este es inútil por sus resultados.
Dicho esto, el proyecto de López Obrador es el único que se plantea el cambio justo de la sociedad. ¿Se matizarán algunas de sus propuestas? Es posible, pero el rumbo no ha cambiado radicalmente. En cambio, las otras opciones también matizan sus propuestas, pero partiendo de la derecha.
No apoyar el proyecto del cambio puede significar dar el voto a lo de siempre. Los que marchen juntos lo harán por un proyecto, los revueltos, que no tienen un objetivo, se sumarán en la coyuntura, y los mismos de siempre, esperan que todos se vean iguales para que todo siga igual.
viernes, 23 de febrero de 2018
martes, 23 de enero de 2018
La unión, a la izquierda
No todas las coaliciones son iguales. Dependen del proyecto y las personas en torno a las que se aglutinan. En México, la diferencia es que, en dos de ellas, la coalición la encabeza un hombre de derecha y, en la otra, uno de izquierda.
El PRI y el PAN aglutinan para defender lo mismo, que es lo mismo para los mismos desde hace más de 35 años; la otra, la de López Obrador, tiene una clara intención redistributiva, de partir el pastel en favor de los que menos tienen.
Quienes se sumen desde la izquierda a cualquiera de los proyectos de la derecha fortalecerán un proyecto excluyente; los que desde la derecha apoyen al candidato de izquierda fortalecerán un proyecto redistributivo.
Aunque sean notorios quienes se suman sin coincidir por completo o haber estado en contra de quienes forman su núcleo original, para ganar una elección es necesario ampliar la base, y entre los que se sumen habrá impresentables (esperemos pocos), de cualquier manera, ya los había antes, siempre los hay, sólo llegan en mayor número pero, en un movimiento de masas la incorporación no es problema mientras se conserve el rumbo que, matizado o no, siempre será mejor que la brutalidad presente del mundo empresarial del nuevo PRI, que sólo es el futuro anticipado por el PAN en sus orígenes. El resultado está lejos de estar definido, falta juntar más votos.
El PRI y el PAN aglutinan para defender lo mismo, que es lo mismo para los mismos desde hace más de 35 años; la otra, la de López Obrador, tiene una clara intención redistributiva, de partir el pastel en favor de los que menos tienen.
Quienes se sumen desde la izquierda a cualquiera de los proyectos de la derecha fortalecerán un proyecto excluyente; los que desde la derecha apoyen al candidato de izquierda fortalecerán un proyecto redistributivo.
Aunque sean notorios quienes se suman sin coincidir por completo o haber estado en contra de quienes forman su núcleo original, para ganar una elección es necesario ampliar la base, y entre los que se sumen habrá impresentables (esperemos pocos), de cualquier manera, ya los había antes, siempre los hay, sólo llegan en mayor número pero, en un movimiento de masas la incorporación no es problema mientras se conserve el rumbo que, matizado o no, siempre será mejor que la brutalidad presente del mundo empresarial del nuevo PRI, que sólo es el futuro anticipado por el PAN en sus orígenes. El resultado está lejos de estar definido, falta juntar más votos.
miércoles, 10 de enero de 2018
El gobernador y sus chivatos
Javier Corral ha decidido ponerse en el ojo del huracán con temas distintos al del asesinato de la periodista Miroslava Breach en el estado que presume gobernar. Pero es necesario no dejar pasar lo obvio por lo inmediato: asesinado a su vez el autor material del asesinato, y presentado como autor intelectual quien aparentemente solo opero sobre un guion, pero es incapaz de escribirlo, se ha exonerado a dos funcionarios panistas, uno de los cuales hoy trabaja en la administración de su partido.
Preocupados porque se pensará que ellos eran la fuente de los artículos de la periodista, en que se denunciaba el contubernio entre políticos y delincuentes, estos dos panistas terminaron por comprobar ese vínculo cuando preguntaron a Breach, a instancias de sicarios y traficantes, quienes habían sido la fuente de su trabajo periodístico, ¿Qué les esperaba a las personas que hubiera señalado la periodista, si no hubiera protegido a sus informantes? La muerte, seguramente. Como le ocurrió a ella cuando decidió aceptar toda la responsabilidad y asegurar la de quienes habían confiado en ella. Eso lo sabían quienes preguntaron: los interesados y los intermediarios.
La aceptación de la responsabilidad de la periodista fue grabada y entregada a la delincuencia organizada por estos funcionarios públicos ejemplares, ejemplo de lo que significa “poner el dedo”, notificar a asesinos, “poner” a la víctima, de chivatos o halcones de esa misma delincuencia que este fin de semana cobro 32 víctimas en Chihuahua. Ello por si sólo es un delito, y son cómplices del otro que se cometió. El gobernador ha decidido protegerlos.
Corral ha hablado: de lo legal, poco y tergiversado; de lo ético, ni lo entiende ni se acordó; pero tampoco nada de la moral, palabra única en el vocabulario panista sobre el comportamiento humano. ¿Cómo podría? No con su protección a soplones del crimen organizado.
Preocupados porque se pensará que ellos eran la fuente de los artículos de la periodista, en que se denunciaba el contubernio entre políticos y delincuentes, estos dos panistas terminaron por comprobar ese vínculo cuando preguntaron a Breach, a instancias de sicarios y traficantes, quienes habían sido la fuente de su trabajo periodístico, ¿Qué les esperaba a las personas que hubiera señalado la periodista, si no hubiera protegido a sus informantes? La muerte, seguramente. Como le ocurrió a ella cuando decidió aceptar toda la responsabilidad y asegurar la de quienes habían confiado en ella. Eso lo sabían quienes preguntaron: los interesados y los intermediarios.
La aceptación de la responsabilidad de la periodista fue grabada y entregada a la delincuencia organizada por estos funcionarios públicos ejemplares, ejemplo de lo que significa “poner el dedo”, notificar a asesinos, “poner” a la víctima, de chivatos o halcones de esa misma delincuencia que este fin de semana cobro 32 víctimas en Chihuahua. Ello por si sólo es un delito, y son cómplices del otro que se cometió. El gobernador ha decidido protegerlos.
Corral ha hablado: de lo legal, poco y tergiversado; de lo ético, ni lo entiende ni se acordó; pero tampoco nada de la moral, palabra única en el vocabulario panista sobre el comportamiento humano. ¿Cómo podría? No con su protección a soplones del crimen organizado.
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